lunes, marzo 12

La cocina a bordo del velero Tin Tin, Aula oceánica

LA COCINA A BORDO DEL TIN TIN

 Es grande el interés que despierta la cocina a bordo, quizás, porque el hecho de vivir en un barco no se asimila al sentido de ver a “ese objeto que flota” llamado barco, como un hogar, en el cual las labores que se desarrollan en su interior son idénticas o muy similares a las de una casa terrestre. Respecto a la alimentación hay que tener en cuenta que las únicas limitaciones son el aprovisionamiento. En la mar no se compra cuando uno quiere, sino cuando uno puede. Por ello el abastecimiento de proteína fresca, como es el caso de la pesca, se convierte en una base alimenticia de primer orden. A bordo del Tin Tin la pesca llega de dos manera: caceando por medio del curricán o por inmersión capturando de manera selectiva, lo que será el menú del día.


Una vez el espécimen a bordo y dependiendo de su tamaño, procederemos a su limpieza cortándolo de la manera más adecuada. Hemos de reconocer que antes de comenzar el viaje nuestros conocimientos en las artes de “la pescadería” se limitaban a esperar tras el mostrador y ver como un experto/ta diseccionaban el pez con gran maestría. Pero tras seis años y muchas caras de asco y sobresaltos al limpiar pescado, tan fresco que aún coleteaba sin entrañas, se ha alcanzado una gran destreza


La habilidad adquirida nos ha llevado a determinar el corte de la pieza para su elaboración. Normalmente si es grande y excede de los cinco kilos, solemos sacar los lomos enteros. Si por el contrario son más pequeños pues a rodajas y si son de ración se limpian, se abren y listo


La elaboración de un pescado fresco poco requiere, su sabor y su textura no necesita disfraces ni preparaciones sofisticadas. Por ello siempre nos decantamos por el pescado a la plancha sobre todo cuando son piezas de ración, al horno con sus patatas al más puro estilo de la abuela, cuando la pieza lo merece o el hambre no aprieta y permite la espera, e incluso en papillote cocinándose en su propio jugo, pudiendo degustar así todo su sabor


La langosta, lejos de ser un alimento reservado para ocasiones especiales, a bordo del Tin Tin se ha convertido en un plato habitual. Su principal manera de preparación es cocida, aunque en numerosas ocasión la hemos hecho a la plancha o como ingrediente principal de una sabrosa paella


El pulpo es otro rico alimento con el que solemos llenar nuestro congelador. A parte de su excelente sabor, es rico en vitamina A, calcio, yodo, magnesio entre otras sales minerales, proteínas e hidratos de carbono. En la mesa no deja de ser un plato típicamente español, “pulpo a la gallega” o como decimos en Asturias “pulpo con patatines


Dentro de la familia de moluscos blandos o cefalópodos que consumimos se encuentran también los calamares y las sepias. Al igual que los pulpos, son animales muy inteligentes y su facilidad para mimetizar complican su captura en inmersión, pero alguno que otro llega al plato. En largas travesías es normal encontrar por las mañanas, en cubierta, uno o dos calamares. Sin duda esta ínfima cantidad no da para realizar una buena comida por lo cual procedemos a su limpieza y congelado. De esa manera cuando se tienen una buena cantidad son cocinados. No es algo habitual a bordo, por eso cuando se tiene la oportunidad y están en el plato son realmente un lujo


Periódicamente cogemos grandes caracolas, tras informarnos previamente de las especies comestibles, para lo cual preguntamos a los pescadores lugareños o visitamos los mercados locales. Lo cierto es que sus texturas y sabores son muy variados. Su preparación no es algo sencillo pues depende mucho de cada especie. El primer inconveniente que uno se encuentra es como extraerlo de su hermoso caparazón y en segundo lugar como prepararlo. En el caso de los botutos, como se conoce al más famoso caracol marino comestible caribeño, el problema estriba en extraerlo de su concha, pues debe de golpearse justo donde está el nervio para así desprender la carne con facilidad. Si se fallase, el animal comenzaría a segregar una especie de baba, que haría bastante engorrosa la maniobra de extracción. Algunos de estos moluscos están recubiertos de una piel correosa que hay que quitar después de un breve hervor tras lo cual ya se podrá preparar según los diferentes gustos. Por el contrario otros son como bígaros gigantes que una vez cocidos se trocean en lonchas transmitiendo un agradable sabor y permitiendo comerlos como aperitivo o en ensalada


En algunos lugares como Bahía de Caraquez, en Ecuador, los langostinos abundan en demasía, formando parte de la alimentación cotidiana. Durante nuestra estancia allí, los pescadores faenaban en muchas ocasiones alrededor del Tin Tin y una vez la pesca a bordo se acercaban con ellos coleteando para ofrecernos el fruto de su trabajo


El aprovechamiento del medio hace que no seamos nosotros los que elijamos que comer, sino comer lo que se nos ofrece en cada ocasión. Por ello en el archipiélago de las Perlas y haciendo honor a su nombre durante nuestra estancia allí no hubo día en que en la mesa no hubiera ostras. De lo que si estábamos seguros era de su frescura por lo que el riesgo a una intoxicación quedaba fuera de nuestro pensamiento


A estas alturas de la lectura muchos de vosotros pensareis que el menú diario a bordo del Tin Tin es similar a la de un barco de lujo, langosta, ostras, meros... Pero esto no siempre es así. No siempre se pesca y menos aún se encuentran langostas y ostras. Por ello el arroz y la pasta se convierten en base primordial en la cocina de un barco oceánico. En primer lugar por su sencilla preparación y en segundo lugar por su versatilidad a la hora de cocinar. Estos dos alimentos, ricos en hidratos de carbono, combinan de maravilla con cualquier hortaliza, con vegetales, con legumbres y por supuesto con carnes o pescados, lo que facilita en gran medida la alimentación a bordo e incluso con una salsa de tomate resultan muy sabrosos. Estos alimentos son considerados carbohidratos complejos, lo que hace que se conviertan en fuente de energía muscular lo cual es perfecto para largas jornadas de navegación.


Cuando nos encontramos cerca de una población las costumbres gastronómicas cambian. La facilidad para adquirir productos de mercado facilita la tarea, por lo que es entonces cuando se pueden preparar buenos platos de legumbres, estofados y guisos. Y aunque el calor, en muchas ocasiones no invita a ello, una buena fabada se ha preparado a bordo del Tin Tin en varias ocasiones a lo largo de nuestro periplo, aunque con alguna alteración de ingredientes.


Un alimento que a veces se echa de menos en una mesa es el pan más aún viniendo de una cultura gastronómica mediterránea donde es el complemento para una buena comida. Sin duda no hay pan de molde que iguale a un pan horneado con su corteza crujiente y que encima te permita preparar un bocata en toda regla. A bordo del Tin Tin hemos logrado conseguir estupendos panes estilo chapata que son una autentica delicia




Sin duda en la cocina de un barco lo que debe primar es la imaginación y el sentido práctico. Cuando se prevé una travesía complicada por cuestiones meteorológicas, siempre es bueno llevar algo de comida preparada y en eso los españoles no tenemos problemas, siendo las tortillas de patata y las empanadas los alimentos perfectos por su buena conservación y por poder consumirse en cualquier momento. Además una empanada se puede rellenar de cualquier cosa que tengamos a mano lo que nos facilita aún más la tarea. Por otro lado son alimentos perfectos para compartir. Algo muy habitual en la vida de los navegantes es quedar en la playa o en otro barco para celebrar una cena mientras se charla sobre planes presentes y futuros, es ahí donde ambas especialidades gastronómicas se convierten en objetos de atención. Aunque no lo creáis, una típica tortilla de patata causa una admiración increíble en las tripulaciones de otros países, pues en un primer momento creen que es un pastel dulce por su forma redondeada, y se llevan una gran sorpresa al descubrir que es todo lo contrario. Algo parecido ocurre con las empanadas


Si algo ha de tener un barco oceánico son unos buenos pañoles donde no falte casi de nada, pero por mucho que estibemos, en algún momento algo se termina. Sobre todo hablando de productos como las galletas y los dulces. Mucha gente piensa que la vida del transmundista es una vida de aislamiento y soledad pero no es así. En largas temporadas de fondeo es muy sencillo que surjan amistades o encuentros con barcos que hacía tiempo que no se veían y lo más común son tardes de reunión alrededor de una mesa con una taza de café o té acompañados de un dulce. ¿Y que pasa cuando se acaban las pastas de té y no se puede ir al supermercado?


Pues no queda otro remedio que ponerse a hornear y sorprender con un bizcocho, rosquillas, pastel o galletas. De esa manera la tarde transcurre de lo más dulce


Por otro lado nuestros cumpleaños siempre han coincido lejos de una pastelería y no ha quedado otro remedio que improvisar


Sin duda ser españoles nos permite saber disfrutar de la buena mesa halla donde vayamos pues la variedad gastronómica de nuestra tierra es muy extensa en platos y sabores, lo que nos posibilita también aprovechar los ingredientes propios de cada lugar e incorporarlos a nuestra dieta. En este sentido la afición por el picante nos ha llevado a realizar encurtidos con los diferentes tipos de chiles, guindillas, ajís y demás pimientos picantes que nos hemos ido encontrando por el mundo


Pero lo que en ocasiones se añora es un buen bocata de jamón, producto este difícil de encontrar por el mundo y cuando se hace o es extremadamente caro o de origen italiano que sin duda no tiene nada que ver con el español. Este que veis aquí es el “Bocata Tin Tin” que durante el tiempo que hubo jamón a bordo nos deleito el paladar


La carne fresca, dependiendo de donde nos encontremos, es difícil de obtener. En muchos sitios únicamente se encuentra un día a la semana coincidiendo con el mercado local. En el Pacífico tras abastecernos en Tahiti, no volvimos a encontrar carne hasta llegar a Nueva Zelanda. Haberla la había, pero congelada y normalmente en piezas grandes de dos o tres kilos. De manera que si te querías comer un entrecot deberías descongelar todo el trozo y pegarte un atracón. Por ello, cuando tras una temporada de abstinencia nos encontramos frente a un bien abastecido mostrador de carne y a sabiendas de que lo visitaremos diariamente, nuestra dieta se basa en la proteína animal, da igual que sea bovina, ovina o porcina toda es bien recibida en días consecutivos.

Los cortes y la variedad no siempre coinciden con los gustos españoles. La siguiente fotografía fue sacada en un mercado brasileño y lejos de ser una casquería como las existentes en nuestro país, su oferta se limitaba a patas de vaca y ojos, los cuales y según nos informaron son muy apreciados


Cuando disponemos de carne, de vez en cuando hacemos prácticas sanitarias de sutura para no perder la agilidad necesaria en el caso de tener que realizar una operación de este tipo. Forma parte de la autosuficiencia y por lo tanto necesitamos estar preparados para todo, sobre todo en lo que respecta a la salud


Esperamos que este reportaje os haya acercado un poco más a la realidad de la vida culinaria de un velero, donde no siempre es fácil adquirir lo que se desea, donde no siempre se dispone de un centro comercial o un mercado local en el que comprar lo que nos falta y donde la carencia de un producto hace que la imaginación se dispare. Sin duda la cocina forma parte de la aventura y en ella la improvisación y la adaptación a los nuevos alimentos son bienes muy preciados. Por otro lado, después de seis años, estamos ya adaptados a las variaciones alimenticias de cada país y no supone ningún esfuerzo cambiar el jamón por la langosta ¿no os parece?

Como siempre esperamos vuestros comentarios y sería un placer dar respuesta a vuestras curiosidades.



7 comentarios:

  1. Me ha sorprendido lo las prácticas médicas, no me lo esperaba. Animaros a poner recetas para hacer con fuerte marejada :) jejeje saludos Iñaki

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  2. La cara que pones en la foto con el bocadillo de jamón no tiene precio, jaja.

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  3. ¡¡¡GENIAL!!!! Que passadaaa!!!!
    Mis más sinceras felicitaciones, pareja!!!
    Un saludo.

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  4. Unos platos, de lujo, que maravilla!!!
    Os sigo compañeros!!
    Gracias:)
    Mar (Mar margò)

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  5. Felicidades por las travesías, la página y el artículo, precisamente buscando fotografías para mi articulo "la cocina y la alimentación a bordo de veleros en alta mar" me tropecé con esta web que me he permitido recomendar. saludos cordiales. Román

    http://www.navegar-es-preciso.com/news/la-cocina-y-la-alimentacion-a-bordo-de-veleros-en-alta-mar-/

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  6. Muy interesante y practica la cocina a Bordo...mmmesas langostas..riquisimas..! Muy practicos y equilibrados menus! Felicitaciones Y muy buen Viaje! Saludos desde Barcelona!

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